jueves, 2 de febrero de 2017

POTORRO´S POWER




Mi segundo parto fue muy vikingo, igual por eso mi pequeño se parece más a Odín que a sus propios padres.  Después de eso, se me quedó la cosa así como queriendo darse la vuelta cual calcetín cada vez que hacía fuerza, tosía, y derivados del querer.
Son estas cosas a las que no les prestas atención hasta que te pasan a tí, y cuando te pasan, tampoco se habla porque nos han enseñao que "eso no se mira, eso no se toca", como para sacarlo en un tema de conversación...
Pero una, que no conoció los filtros hasta la llegada de Instagram, y que sabe que la pregunta tonta es la que no se hace, pues fue investigando hasta que se enteró de la existencia de la GIMNASIA DE SUELO PéLVICO. Ea la ea, ahora todas sabemos de qué va el tema pero no siempre ha sido así, y aún sabiéndolo, no entra en las prioridades postparturientiles.
Desde aquí lanzo una llamada al destabuamiento (perdona, RAE, perdona) de los temas del chochamen, os invoco y animo a que juntas reivindiquemos la RESTAURACIóN DEL PATRIMONIO VAGINAL como PRIORIDAD MáXIMA.

1 comentario:

  1. Ah tu que gran verdad, yo me salté la gimnasia pelvica por pereza de primeriza y ahora cuando estoy por estornudar me entra un miedo y cruzo piernas.... Deberia ser parte del post parto obligatorio que alguien venga a tu casa y te haga hacer gimnasia chochates...

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